Sunday, February 15, 2009

Ginés de Pasamonte, Marcela, y la voluntad

Ginés de Pasamonte, Marcela, y la voluntad

Uno de los temas que más me ha interesado en el Quijote es el de la voluntad de los personajes. Este asunto de la voluntad pasa a primera plana en el capítulo XXV (donde aparecen Ginés de Pasamonte y los otros galeotes), cuando el Quijote dice que “no hay hechizos en el mundo que puedan mover y forzar la voluntad, como algunos simples piensan, que es libro nuestro albedrío, y no hay yerba ni encanto que le fuerce” (163). Como sabemos, el Quijote esencialmente libera a los galeotes, y los permite escapar de la cautividad, porque “[van]…muy de mala gana y muy contra [su] voluntad” (165). Como se ve en otras muchas partes de la novela, vemos aquí que hay una gran desconexión entre las creencias del Quijote y las normas sociales (amén de las legales) de la España contemporánea. Históricamente, podría decirse que en la España de Cervantes—o de la Inquisición—el criminal no tiene un “albedrío libre,” como don Quijote esencialmente sugiere, sino que al contravenir la ley del estado, pierda sus derechos y, por consiguiente, su voluntad.

El asunto de la voluntad, sin embargo, también es importante en el Quijote en una manera mucho más compleja e interesante. Para mí podemos considerar el tema de la voluntad ser uno de las cuestiones principales de la novela específicamente porque está tan relacionada con las categorías sociales—como el género, la clase social, la religión, etc.—que (supuestamente) determinan la vida del personaje. En un sentido básico, el tener o no tener una voluntad se supone estar determinado por el género y la clase social (además de la religión, raza, educación, herencia familiar, etc.) del individuo.

Sin embargo, vemos a lo largo de la novela que estas categorías de identidad social no son capaces—como supuestamente eran en tiempos de Cervantes—de limitar o controlar a los personajes del Quijote. Es decir, el género y la clase social, aunque dos facetas fundamentales de la identidad (quizás aun más durante el siglo XVII que hoy en día), discutiblemente no determinan por completo el destino de los personajes cervantinos. Marcela, por ejemplo, quien es más “discreta,” elocuente, y rica que la mayoría de los hombres del texto, ejerce su propia voluntad y vive fuera de la sociedad que intenta controlarla. Y al reevaluar el capítulo de Ginés, vemos que él mismo, un criminal sin derechos, manipula el sistema legal de España: se va (por segunda vez) a las galeras para escribir su autobiografía, la que le dará fama y, podemos asumir, dinero. La función de la voluntad en la novela, entonces, es mucho más compleja que parece a primera vista, y creo que merece mucha atención crítica.

3 comments:

  1. Estoy de acuerdo con tus opiniones de Quijote, Marcela, y Gines de Pasamonte en relacion a la voluntad, Scott. Es la verdad que en este novela Quijote cree que los leyes y las barreras evitan la gente a tener exito y obtener libertad y voluntad y por eso, el tiene las características de definición para si mismo. Marcela es el símbolo del principio del feminismo en el marco de tiempo que Cervantes escribió la novela. Por su voz y el deseo de ser independiente ella es un personaje que defina la historia. Gines es otro ejemplo de Quijote con su refuerza a la voluntad personal de una forma que se opone a las leyes que existen de una manera social organizada.

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  2. Me fascina mucho el discurso de la voluntad en la novela lo que presenta usted Scott. Algo más interesante, creo yo, es que dice Cervantes sobre la opción de voluntad. Fijamos en la realidad de la voluntad en esa epoca. Sí, Marcela es un personaje tan fuerte y inteligente, pero, en realidad, ¿cuantas mujers van a mudarse con sus amigas y las ovejas? No muchas. Marcela se deja la novela, nunca vuelve. La idea de la voluntad que presenta Cervantes y que menciona Scott es algo muy importante porque refleja la decisión de la sociedad de su destino en el mundo real. En el mundo real la sociedad, por sus reglas sociales, dice que vida va a tener cualquiera persona. No hay voluntad, porque si decide ser algo afuera de las reglas sociales y aceptadas no va a ser parte de la sociedad y en este lugar durante esta epoca, la vista pública es mas importante que la vista privada. En el mundo de Quijote, especialmente en los ojos de Quijote, la voluntad es algo de virtud y importancia pero en el mundo real esa voluntad de los personajes es una crítica directa a la falta de voluntad en la vida, bueno, creo yo.

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  3. Tienes razón pero hay algo muy importante en estos dos personajes -Marcela y Ginés- y es que los dos son personajes marginales. En otras palabras, ellos siguen su “voluntad” (libre albedrío) pero fuera de los límites del orden social. En esta época la voluntad está ligada a leyes humanas y sociales. Además el libre albedrío por sí mismo no induce necesariamente a hacer el bien o a tomar “decisiones correctas.” En otras palabras, en la época la buena voluntad ESTÁ DECRETADA Y llega a través de Dios: Lo importante, claro está, es saber quién crea o manipula ese discurso religioso . Y la otra cuestión es tratar de entender si la cuestión de la voluntad/libre albedrío en el Quijote es una cuestión solamente religiosa o también científica. Sería interesante estudiar esta cuestión de la voluntad en el texto. Las diferentes religiones que existían en la época tenían diferentes visiones de este concepto del libre albedrío y a mí me parece que en ocasiones en el Quijote hay una visión más judía que cristiana de la voluntad…

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